jueves, 22 de mayo de 2014

376. Laguna Grande (Fajardo, Puerto Rico)

Conectada con el mar a través de un estrecho canal, la Laguna Grande de Fajardo no dejaría de ser una laguna litoral más si no fuera por un curioso fenómeno que ocurre al caer la tarde. Es entonces cuando los microorganismos denominados dinoflagelados que viven en ella, alimentados por los nutrientes que les proporcionan los manglares que la rodean, comienzan a brillar convirtiéndola en una de las escasas lagunas bioluminescentes que se conocen. Parece ser que los españoles se asustaron tanto al ser testigos de este prodigio en el siglo XVII que intentaron que las aguas de la laguna no vertieran al mar, lo que contribuyó a aumentar la luminescencia. Para comprobarlo in situ hoy día hay que dirigirse a la bahía de Fajardo, situada al Noreste de Puerto Rico, donde mediante piraguas puede accederse a la laguna a través del canal que la aisla y la protege.

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